Errores de packaging que hacen que tu producto no venda
Si estás leyendo esto, seguramente es porque te pica la curiosidad antes de adentrarte en el mundo de emprender.
Y como siempre en branding, la respuesta es: depende. Pero no porque queramos evitar dar un precio, sino porque muchas empresas no saben realmente qué están pagando.
Porque no, no estás pagando solo por un diseño bonito, estás pagando por cómo se va a percibir tu producto.
1. Saturar de información
Querer decirlo todo es uno de los errores más comunes.
Demasiados textos.
Demasiados mensajes.
Demasiados elementos compitiendo.
El resultado: ruido.
El cerebro no procesa tanto, se abruma y por lo tanto descarta.
Hay que pensar que desde la llegada del internet, el cerebro recibe más de medio millón de impactos al día, tomamos multitud de microdecisiones al cabo del día desde la llegada al internet y la globalización.
Piénsalo… Antiguamente si necesitabas pan, tenías a lo sumo 3 a elegir en el estante, pero hoy en día tenemos más de 20 referencias solo de pan de molde.
Cuando nos cuesta elegir, cuando no entendemos rápido… desconectamos.
Porque entre el trabajo, las redes sociales y las micro decisiones del los quehaceres del día, bastante tenemos ya…
2. No tener jerarquía visual
No todo debe pesar lo mismo.
Si el nombre del producto, los beneficios y la información legal tienen el mismo protagonismo, el usuario no sabe dónde mirar.
Una buena etiqueta guía la mirada, pero una mala… la dispersa.
Te dejo por aquí la jerarquía visual que les puse a los alumnos de la Universidad de Oviedo cuando di el taller sobre packaging a los alumnos de Comercio y Marketing.
3. Tipografías que no ayudan
Aquí se cometen muchos errores:
fuentes difíciles de leer
tamaños demasiado pequeños
combinaciones sin sentido
La tipografía no es solo estética, es comprensión.
Si no se lee bien, no se entiende.
Y si no se entiende, no se compra.
Casi el 50% de los consumidores tiene dificultades para leer etiquetas.
Y el consumidor no se va a esforzar por entender tu producto.
El problema no es solo lo que dice la etiqueta, es el esfuerzo que requiere entenderla.
Y eso ya dice de lo que la empresa se preocupa por cuidar al cliente, por ponerle las cosas fáciles.
4. Falta de coherencia con la marca
La etiqueta no puede ir por libre.
Debe conectar con:
el packaging
la web
las redes
la identidad de marca ya construida previamente.
Cuando no hay coherencia, el producto pierde fuerza.
Podría poner en bold el último punto, porque no veas la de negocios que veo que empiezan a toda prisa, y quieren sacar el producto con la etiqueta al mercado, sin tener los ladrillos puestos de su marca lo primero.
Y eso es una cagad*** como una catedral. Porque no hay estrategia y por lo tanto… Si tu no inviertes ni le dedicas tiempo a tu marca, olvídate que lo vayan a hacer por ti los clientes.
Sobre todo las últimas generaciones, suelen buscar un respaldo “seguro” como las redes sociales, y la web de la marca de dicho producto, para comprobar que haya coherencia. Y si hay coherencia, entonces es una marca y producto fiable.
5. No tener en cuenta la normativa desde el inicio
Especialmente en sectores como alimentación o cosmética.
Si la normativa se deja para el final:
el diseño se rompe
hay que rehacer piezas
se pierde coherencia
El diseño debe convivir con la parte legal desde el principio. Para evitar cambios no contemplados en la etiqueta que encarecen el diseño.
Y por la falta de tiempo, luego haya que conformarse con diseños que tendrían mucho margen de mejora.
6. No pensar en el contexto real
Una etiqueta no se ve en vacío.
Se ve:
en un lineal
en una estantería
en una pantalla
Si no se prueba en contexto, pueden pasar cosas como:
no destacar
no leerse
no entenderse
Imagen que saqué del supermercado Alimerka en el lineal de venta de los aceites de oliva, porque hay una marca que destaca frente al resto.
Ejemplo del aceite de oliva virgen squizz donde les pongo un 10 con el diseño
7. No transmitir el valor real del producto
Este es el más importante.
Hay productos buenos que parecen baratos…
y productos normales que parecen premium.
¿Por qué?
Por cómo están presentados.
La etiqueta puede elevar o hundir la percepción.
Voy a contar el mismo ejemplo que comenté en la facultad de Comercio y Marketing. Hace un par de años tenía que encontrar un vestido para una boda y yo soy doña compra online. Pedí dos vestidos a diferentes tiendas, pero con precios similares. Una de ellas me llego en una bolsa de plástico envuelta entre mucho celo (como un paquete horrible de vinted), sin embargo… La otra tienda decidió enviarme una caja bastante llamativa y bonita. Cuando la abrí tenía una cronología donde contaba con fechas la historia de la empresa hasta lo que era hoy en día, además tenía una tarjeta de agradecimiento por haberlos elegido. Y el vestido venía envuelto en papel de seda y de “regalo” venía una tote bag de algodón con una frase de la marca.
Para sorpresa de nadie, me quedaba mejor el vestido del paquete mostruoso, así que decidí devolver el otro vestido…PERO…. he tenido más bodas y ¿adivinas donde siempre es el primer sitio al que voy a mirar?
De la otra tienda, ni recuerdo su nombre, ganaron una compra… Pero perdieron una clienta.
Si estás valorando lanzar un producto o mejorar el que ya tienes, puedes escribirme sin compromiso.
En GustoStudio trabajamos el diseño de packaging adaptándonos a cada proyecto, desde la estrategia hasta la ejecución.
Te dejo el formulario justito aquí: